Lo mandé a pintar para tí
Estás en todos mis atardeceres, porque el cielo provoca en mi lo mismo que ver tu rostro: Amarillo de los destellos de tus ojos, el crema del color de tu piel, el rosado de tus mejillas, las estrellas tus pequitas; la luna se asoma como tu sonrisa y el morado es nuestro amor.
Cuando el cielo oscurece, de tus profundos hoyuelos me acuerdo. Y en lo inmenso de la noche solo pienso en el negro que ven mis ojos cuando, con los párpados cerrados, me hundo en besarte.

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