Aracnofobia

 Para inicios de octubre del 2024 apareció en el patio de mi casa una araña, una neoscona oaxacensis. Una araña impactante, no te voy a mentir, con vientre abultado y de colores verde vibrante, rojo, negro y ciertos toques blancos. Generalmente las arañas ocasionan mucho impacto en mi y esta no fue la excepción. Le tomé una foto y sólo la dejé que siguiera su rumbo por el jardín. 

Entre de nuevo a mi casa y un rato después, cuando tenía que salir de nuevo al patio, la araña estaba colgando muy cerca de la puerta; no lo suficiente como para no poder salir sin tocarla, pero sí lo bastante como para tener cuidado por donde caminas o chocarías con ella. En mi pánico interno, le envié mensaje de ayuda a un amigo que estudió biología. Me pidió que le describiera la araña y le envié la imagen que había tomado más temprano esa mañana. Resolvió a decirme que es una araña de jardín, que es inofensiva pero que sí hacen unas telarañas enormes, y luego me envió un post de instagram que hablaba más de estas arañas. Añadió además: "En México sólo hay 2 arañas peligrosas para el humano: la araña violinista y la viuda negra. Esa definitivamente no es una viuda negra, así que tranquila, No es muy guapa, pero no es mala". 

"Nombre, guapa sí es, pero me impacta mucho la arquitecta" fue lo que respondí. Ya sabía que estaba ahí para alimentarse y apoyar en regular  la cantidad de mosquitos, pero si continuaba su telaraña cerca de la puerta, estaríamos estorbándonos la una a la otra, por lo que al final tomé una escoba y la moví del hilo que pendía hacia una maceta. Ella corrió a otro lado. Al menos ya nadie perturbaría a nadie.

Al día siguiente por la mañana efectivamente había hecho una telaraña enorme e increíble, También le tomé una foto. Y así fue como la araña se instaló en el patio de mi casa.


Después de este encuentro, acepté a la araña de jardín como la nueva inquilina. Y tengo que admitir que empecé a agarrar el gusto a admirarla, aunque aún la veía con cierto temor. Una noche apareció otra araña. Nuevamente entré en pánico porque sentía que esa araña se veía diferente. Como pude le tomé foto a la otra araña y nuevamente molesté a mi amigo, pero me dijo: “probablemente una sea hembra y el  otro macho, por eso se ven ligeramente diferentes”. Yo estaba asustada porque google me dijo que podía ser una araña tigre, pero nuevamente recordé “sólo hay dos arañas venenosas en México: la violinista y la viuda negra”. Yo temía que la nueva araña fuera violinista (estaba oscuro y tengo astigmatismo ¿sí? No veía bien) Y mi mamá me dijo “Las violinistas están dentro de las casas, detrás de los cuadros o muebles, en rincones oscuros. Por eso es importante limpiar hasta los rincones y no solo por encima” (ahí dejo eso hasta como alegoría, quien la vaya a entender, la entenderá).

 Entonces entendí que, cualquier araña que viera afuera, sólo tenía  que descartar que fuera viuda negra y pues las arañas de fuera rara vez se ven como viuda negra, generalmente son de colores verde, amarillo, incluso con detalles rojos y blancos. Dejo foto de la segunda araña.


Esta segunda araña le empezó a invadir a la primera araña. Eso sí no me agradó, porque la primera ya era mi comadre. Pensé en ayudarla, pero verdaderamente no sabía qué pasaba, si era una pelea o era parte de su forma de aparearse ¿Quién era yo para imponerme al fluir de la naturaleza? Así que solo lo dejé ser y observé. Una mañana ya no estaba una de las dos arañas. Sí me afligí un poco, pero mas tarde vi que la otra arañas estaba en otra planta de mi jardín.  

Esto sólo fue el comienzo para que empezara a toparme con más arañas en mi día a día en ese otoño del 2024: mientras ejercitaba en el gimnasio, una araña de esas que parecen caricatura (que es una bolita y las patas delgadísimas) se me subió a la pierna; paseando a Bruce pasamos por una parte con césped que parecía sedoso y brillaba. Cuando me acerqué y miré con detenimiento me di cuenta que eran un montón de telarañas montadas en el césped que tenían rocío atrapado en ellas (les debo foto de ese suceso). Así comencé incluso a observar las creaciones de estas arañas y las increíbles arquitecturas que creaban en la naturaleza.


Después de todo, hice consciencia de que en todo el mundo existen solo diez arañas que son peligrosas para el ser humano y en México hay sólo dos de ellas.

 Yo solía sentir mucho terror de las arañas apenas las veía, pero aquello que inició con una araña jardinera en mi patio me demostró que no todo lo que me ocasiona miedo es digno de ser temido, aunque sí existan cosas a las que hay que tenerle miedo. Se trata más bien de observar bien al miedo y podrás darte cuenta que hay señales que indican peligro, pero que a veces están ausentes en eso de lo que tanto estamos temiendo. Hay que permitirnos experimentar con los ojos bien atentos. 

Lo que esta araña detonó fue un confrontamiento personal de cómo me afronto yo el miedo, como me muevo con el miedo. Que tal vez sólo se trata de observar bien mi entorno, conocer y permitirme experimentar con este hilo de precaución que cuida como el miedo, pero que da mas libertad y no limita.
Que sí que hay cosas que pueden ocasionar miedo, pero no por ello son peligrosas.


Un día llovió y se fue la telaraña. No miento, sí me dió un poco de tristeza no ver a la araña. Dos días después la encontré entre las flores y dije “al menos sigue viva”. Pasaron los días y ya no vi la telaraña, hasta que salí al balcón un día que mi gatita me maullaba y vi una pequeña bolita negra en el suelo. Cuando la vi de cerca vi que era la araña,  ya en sus últimos respiros. No me quedó mas que agradecer la lección que me otorgó esta araña con su simple existencia.

Para este octubre 2025, nuevamente apareció otra araña jardinera. Me atrevo a decir que esta era incluso más guapa que las del año pasado. Espero que se haya sentido cómoda en mi jardín, así como yo vivo distinta la presencia de las arañas a mi alrededor.


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