Razones por las que te quiero
En el inicio del año 2025, mastiqué una varita de canela disque para el amor. Ya no me acordaba de eso, supo picante y dulce al mismo tiempo. Debi haberlo recordado al encontrarte.
¿Qué porqué te quiero? Me preguntas, muchos coincidirán en qué masticar canela es picante y quieres escupirlo. Pero al quedarte lo suficiente puedes detectar ese sabor dulce que tiene la canela de fondo. ¿Qué porqué te quiero? También me lo pregunté. Pero fue con el paso de los días que me fui dando cuenta de ese sabor dulce detrás de tu picor. En la brujería se dice de tener cuidado con el uso de canela, porque es una especia poderosa, energizante, fuego. La canela no es para débiles, pues hace que las cosas lleguen con fuerza. Desde que estás en mi vida, hasta el tiempo se siente acelerado, pero también me siento con más valor desde que estoy contigo. Tal vez eres mi hechizo más poderoso.
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Me gusta cómo te ves bajo la luz de la luna. Pero me gustas más de día cuando puedo ver todos tus colores: Me gustan los destellos castaños de tu cabello. Me gusta el aro amielado qué hay en el iris de tus ojos, lo tupido de tus pestañas. Me gustan tus pecas, las estrellas que adornan la nebulosa rosada de tus mejillas. Me gustan tus hoyuelos, las comillas perfectas que dan énfasis a tu bella sonrisa de luna. Me pierdo en el cielo de tu rostro, paisaje de verano con la belleza de un Van Gogh. Tu presencia acalora e ilumina este invierno, como las luces de navidad a Diciembre.
Y sí, eres precioso y eso no me canso de decírtelo. Pero tu belleza se expande con la acción de tu alma: Tus ojos son hermosos, pero es tu mirada la que enternece mi alma. Es la manera en que eres atento y observas tu entorno. El corazón que tienes para los desprotegidos: tu atención a los perritos callejeros, la disposición que tienes para jugar con los niños. El aprecio que sientes por tus amigos, el interés y apoyo que les otorgas aunque parezca caso perdido tratar de razonar con ellos.
Amo cómo te conmociona el arte, que puedas llorar con una película, con una canción, con una poesía. Me gusta cómo escuchas atento a lo que tengo por decir y como te inclinas a darme un beso justo cuando termino. Amo abrazarte por la espalda cuando vamos en la moto, poder oler tu cabello y tu cuello... un aroma suave, dulce y acogedor. Podría dormir en la curva de tu cuello como bebé arrullado en mecedora.
Agradezco que te preocupes por si ya comí, si ya tomé agua, que me desees éxito en mis pequeñas hazañas del día. Mi cerebro regocija de alegría al sentir tu presencia cerca, y se vuelve loco en tu ausencia (un sobrepensar que, te prometo, ya voy a soltar), pero apenas mi pupila se posa en tu pupila, mi mente, cuerpo y alma se alinean en el precioso presente de tenerte al frente, en este momento, de poder vivir y me inundo de las ganas de fusionarme contigo.
Una galaxia, una estrella, una neurona, una fortuna que de entre millones de momentos y posibilidades del universo estemos coincidiendo ahora, tú y yo, en un nosotros.
Porque de entre tanta incertidumbre, una sola certeza me abrasa: Que te amo.



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