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Sobre la Esperanza… (2 de agosto 2021)

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- Hace rato estaba acariciando a Oreo y me puse triste de pensar lo mucho que lo voy a extrañar ya que me regrese a México. Trataba de detener mi pensamiento y decía “No wey, disfruta que tienes el gatito aquí en frente. Aprovecha el presente, el momento y todo”. Pero no podia evitar tener esa sensación de tristeza. Me dije “allá no voy a tener gatito, pero tengo a mi perrita y también soy feliz con ella”. Luego pensé “Quiero tener un gato ya estando en México”…     “¿Para qué? ¿Para que te vuelvas a encariñar y perder otro gato?” Me repliqué. Total, se me fue la mente de más. Ya cuando regresé mis pensamientos al aquí y al ahora, me acordé de los momentos en los que llegué a acariciar a Champi, incluso cuando llegué a acariciar a Stuart, otro gato que tenía la Sra. Sofi, y lo bonito que a su manera ha sido acariciar a cada gato. Si bien nunca será lo mismo cuando acariciaba a Champi o a Stuart como ahora que acaricio a Oreo, acariciar a cada gato ha sido igual de especial, be...

Mi corazón es agua

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Mi corazón es esencialmente agua. Lo siento constantemente moviéndose en mi pecho, con su propio ritmo y oleaje. Suele mecerse. A veces gira, da saltitos y hace onditas, o simplemente está ahí tranquilo y pasivo, reflejando lo que en él se contempla. Se que mi corazón es esencialmente agua porque muchas veces se me precipita por los ojos cuando éste se siente muy conmovido. Hay veces que se calienta demasiado y se evapora, entonces ambos nos sentimos amplios y flotantes. A veces se calienta por otras razones, y me quema el pecho y siento que la cabeza me va explotar por todo el vapor acumulado. Otras veces se congela y el frío hace que me encorve, pues me empieza a pesar mucho. Se vuelve cristales helados que me arañan el pecho, la garganta y hasta las entrañas. Mi corazón es así, esencialmente agua. Y esencialmente sólo puedo sentirlo, sólo puedo percibir como me agita el cuerpo en una danza, o como se me escurre por los ojos cuando se conmueve, o cómo me trae flotando cuando anda eva...

Te soñé… (15 de Julio de 2021)

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Una vez más, soné contigo. Soñé que me extrañabas, que querías estar de nuevo conmigo. Tus ojos se humedecieron y nos reencontramos en un abrazo. "Esto debe ser un sueño” pensé en ese momento y desperté solo para darme cuenta que efectivamente lo era. Me embargó la tristeza y la decepción, pues ya ha de ser como la sexta vez que sueño con un reencuentro desde ese 7 de marzo. Me doy cuenta de lo roto que aún se siente mi corazón, del vacío que aún sigue presente. Y es que a pesar de que sé que esa separación fue lo mejor, el hueco que queda de haber perdido a uno de mis mejores amigos no se ha llenado aún. Mientras trato de tragarme el nudo en la garganta con una taza de té, acaricio al pequeño gato en mi regazo. Disfruto sus ronroneos y la manera suave en que frota su cabeza contra mi mejilla: "Tienes razón pequeño Oreo, la pérdida de un amor no implica que no pueda encontrar otro en igual o mejor calidad”. Y de pronto, suena “2!3!” De BTS. Everything is going to be fine…

Carta a un compañero de la vida

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  Hola. ¿Cómo estás? ¿Cómo te has sentido últimamente? ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Tu mente? ¿Tu espíritu? ¿Te duele algo? ¿Has reído por algo? ¿Te ha hecho llorar algo? ¿Hay algo que agradezcas? ¿Cómo estás?... Perdón por tantas preguntas, pero no sé si te hace falta que te pregunten algo de esto y que te escuchen. Sólo soy una carta, pero espero te pueda dar un apapacho. Si te soy honesta, los últimos meses han sido algo difíciles para mi: Muchas horas en pantalla, mucho por hacer, pocos a quienes poder ver; demasiados viajes que son sólo entre las habitaciones de mi casa, mucha información, hartazgo, cansancio … soledad y vacío. Y está también la ansiedad constante al futuro, cuando me quejo de lo que no hago en mi presente. Es que debería hacer más: debería tener más autonomía, debería tener más dinero, debería convivir más con mis amigos, debería comer más saludable, debería ahorrar más agua, debería saber más, debería ser más consciente, debería dormir más… debería sentirme más f...

134340

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 Mientras hablabas, no entendía nada de lo que decías. Parece que entonces ya me estaba volviendo ajena, extraña, extranjera. Nos despedimos y por mi cabeza sólo cruzaba "134340", no comprendía nada, pero mis ojos se seguían precipitando. "Me duele", fue lo único que pude articular, mientras mi mente pensaba "¿Es en serio esa la justificación que darás para alejarme?" Ya conocía de tu apego evitativo, de tu querer y luego querer alejar. Contaste muchos relatos con la misma dinámica en la fuente del expiatorio. Sólo que nunca creí que yo también terminaría siendo una versión extendida de esas historias. ¿Qué era lo que me dolía de todo eso? Certeza no tenía, pues todo se me acumulaba en el pecho: el enorme afecto, aprecio y agradecimiento que te tengo se me hacían bola y me trozaban las costillas. A fin de cuentas, amigo mío. Claro que el amor estaba (está) presente. ¿Apego? Sí, había apego, pues el apego es una figura con la que buscas un poco de seguridad...

Siento, Pienso, Hago... (5 de Noviembre de 2020)

 Acabo de ver un video de Anna Akana hablando de cómo reconocer una disculpa manipulativa. Dentro de lo que abordaba, mencionaba que la importancia de una disculpa es el reconocer los errores cometidos con autenticidad y hacerse responsable de ellos, pero sobre todo que se denote que existe un cambio de conducta, ese compromiso y no solo el "sentirse super mal" y llorar. Esto me parece muy importante, pues son unas de las cosas que frecuentemente me hacían ruido cuando estaba en terapia y que últimamente veía en mis clases de psicología: el actuar. Dentro de la psicología gestalt de usan tres preguntas básicas para cerrar una sesión: cómo te sentiste, de qué te das cuenta y qué quieres hacer con ello. Reconozco que muchas veces valoré más ese "me doy cuenta" y que poco a poco integré el "como te sentiste", pero rara vez he encaminado a propósito el "qué quieres hacer con ello". La acción al final de la reflexión es importante, para actuar en luga...

La educación prohibida

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 Hay algo de lo que necesito hablar y que no sé a quien comentárselo. Desde que estoy en el ITESO me siento en un mundo surreal que en cualquier momento me dará una bofetada. Honestamente me encanta, me encanta todo lo que he aprendido, el interés de los profesores, las clases, el campus, todo es bello, tan bello que desde que comencé esta travesía, me siento en un sueño. Y mientras soñaba, todo padre. Pero de un día a otro me comencé a sentir un poco más fragmentada, como si no supiera verdaderamente cuál es la realidad y mi lugar en ella. Como en un mundo de fantasía adorable que me ha acogido ahora y que tengo ahora un rechazo a la realidad. Me doy cuenta de mi burbuja de privilegios y me siento culpable de estar en ella. Sé que eso no es lo más adecuado, pero no sé bien qué hacer. Sé que si tienes abundancia, lo que hay que hacer es ampliar mas tu mesa en lugar de crear barreras más altas. Sin embargo me entra un pánico, me siento como alguien que está jugando a tener un puesto...